Madrid embrujada
Madrid es demasiado. Tiene un encanto decrépito y sucio, su belleza no tiene ningún sentido. Nunca sabes muy bien porque, pero te encanta el metro con las losas rotas y los carteles pintados. El nombre las estaciones te suenan a películas rotas de Almodovar. Puedes estar en la plaza del Sol rodeado de gente y aún así lo notarás, esa sensación de absoluta soledad, de aire aislado y felicidad ahogada bajo un pasado oxidado. En alguna ventana una embrujada estará llorando con sus vinilos de alcohol y hielo, o alguien estará haciendo el amor con la persiana corrida y los leotardos multicolor. Todos tienen la mirada perdida de una forma especial y buscan la verdad todos los domingos en el rastro. En Madrid respiras marginalidad y café seco por todos los rincones. Y encuentras vagabundos demasiado interesantes como para buscar dinero en los bolsillos vacíos. Tienen cine en calles que se llaman Princesas. En Madrid follan sucio y con estilo. En las habitaciones tienen recortes, polvo y baratijas. Allí el amor se cuenta por soledades y nostalgias, y suenan grupos de música que murieron por las drogas en cada poro de sus pieles de papel forrado. Todo el mundo tiene una polaroid en sus retinas pop. Saben que los tipos duros murieron ahogados en un vaso, y ellos ya nacieron perdidos, borrachos en una ciudad encantada, cubierta por la duermevela. Allí las estrellas se admiran en las farolas de los bloques grises. Y en las ventanas se pierde triste el sol, dejando paso al crepúsculo rojizo de los prostíbulos caídos y fin.
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- Marzo 31, 2009 / 9:45 pm
- Category:
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- belleza, constánzar, de princesas, de viajes o aventuras, París, verdad
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