La palabra puta que deseaba ser hermosa
Son tantas las palabras que, aun tratándose de gritos sin motivo, no encontramos en un diccionario. Incluso palabras que están, pero sin las noventa y seis definiciones que faltan.
Las hay que no pueden definirse. O que necesitan un libro entero para entenderlo, o una vida. Hay palabras que son del momento y jamás volverán, quizá para recordar.
Y significados que sólo entienden dos, o tal vez tres.
¿Y qué son de las palabras que ni siquiera tienen que pronunciarse? Esas se ocultarían entre mirada e intención. O tal vez entre pasión y deseo, incluso entre misterio y muerte. Colocadas por todo el diccionario con intención de ser descubiertas, y cada uno encontraría su laberinto.
Palabras que pueden ser tontas o simples; no importa su procedencia mientras las llenes de vida.
Pero también ocurre lo contrario, las palabras que existen pero mueren antes de empezar, antes incluso de abrir la boca.
Son palabras que no dicen nada y carecen de profundidad, las indecisas sin océano ni mar. Se sueltan sin pensar, ni sentir.
A veces sin motivo, y otras con un motivo. Pero nunca justificadas. Palabras muertas que la gente acepta y se vuelven cada vez más comunes.
Entonces se pierde todo, se pierde la razón de ser puta una noche, se pierde la verdad cuando alcanzas una cima de carne.
Sólo como una puta a secas. Y la cima no llega a ser mas que una colina a pocos centímetros de la cama.
Las intenciones mueren sin sentido y nos convertimos en producciones en serie. A cada nueva copia, un mayor desgaste.
El diccionario cumple aquí su función y buscamos desesperados la palabra más correcta para decir nada sin que suene tan banal.
Así decimos que somos libres, con tanta soltura que parece incluso creible. Soltamos amor sin tan siquiera saber la diferencia entre deseo o calentón. Incluso hay quienes sueltan palabras que han sido dictadas, sin preguntarse en ningún momento si para él tienen una razón más allá de un cómodo sofá.
Por este camino es como, por ejemplo, ser puta deja de ser lírico y bello, y ser promiscuo quizá le valga una venérea sin poesía ni castigo.
Y la libertad resulta una idea pirata de palabras de otro.
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- Publicado:
- Julio 16, 2008 / 12:11 pm
- Categoría:
- Metapalabras
- Etiquetas:
- el problema Darwin, metapalabra
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